Del olivo a tu mesa: el arte detrás del aceite de oliva virgen extra artesanal

Introducción
El aceite de oliva virgen extra (AOVE) no es solo un alimento: es una expresión de la tierra, del clima y del trabajo paciente de quienes cultivan los olivos con respeto y sabiduría. En un mundo dominado por la producción industrial, el aceite artesanal representa una vuelta a lo esencial: al sabor genuino, al respeto por el tiempo y al amor por la naturaleza.

1. El olivo, un árbol milenario con alma
El olivo es uno de los símbolos más antiguos del Mediterráneo. Durante siglos, ha sido fuente de alimento, medicina y espiritualidad. Cada árbol guarda su historia, y cada cosecha refleja las condiciones únicas del año: la lluvia, el sol, el viento. Por eso, ningún aceite artesanal es igual a otro.

2. La recolección: un ritual que define la calidad
En la producción artesanal, la recolección se hace en el momento justo: ni antes ni después. Las aceitunas se recogen a mano o con métodos suaves que respetan el fruto. Se transportan de inmediato al molino para evitar oxidaciones, y en pocas horas ya están siendo transformadas en ese oro líquido que conocemos.

3. El proceso de extracción en frío
El prensado en frío, sin aditivos ni calor excesivo, conserva intactos los polifenoles, antioxidantes y aromas naturales del aceite. Así se logra un AOVE con sabor afrutado, notas verdes y una ligera amargura equilibrada que delata su pureza.

4. Sabor, aroma y salud en una gota
El AOVE artesanal es mucho más que un condimento: es un alimento funcional que protege el corazón, reduce la inflamación y refuerza el sistema inmunitario. Su sabor puede transformar una ensalada, un pan recién hecho o una simple rodaja de tomate.

Conclusión
Cada botella de aceite artesanal cuenta una historia de tierra, tradición y pasión. Cuando eliges un AOVE auténtico, no solo compras un producto: te unes a una cultura que honra lo natural y valora lo bien hecho.

Noticias relacionadas

Scroll al inicio

¡Hola! Soy Mengui, y te doy la bienvenida a Menguante.
Aquí todo gira en torno al respeto por la tierra, el tiempo… y la luna.
Nos llamamos Menguante porque es justo en esa fase lunar cuando se recoge la mejor aceituna: con menos humedad, más sabor y una conservación natural espectacular.

En nuestra finca lo aprendimos de nuestros abuelos, y hoy seguimos esa tradición para que cada aceituna y cada gota de AOVE llegue a ti con lo mejor del olivo. Bienvenid@ a Menguante. Tradición con alma.”